Los caballos se vuelven cochecitos... ambulancias, naves espaciales, pero ojo, que siempre están ahí clavados... que algún mala leche podría decir que en verdad no se mueven... que quien gira es la calecita.
Y la pregunta es si no es cierto... quizás todo es movimiento aparente... quizás es el pié el que impulsa al mundo hacia atrás al caminar... quizás movemos el mundo con la mente... y no al revés...
Quiero pasar una tarde con el maquinista, y que me cuente las historias de palancas rotas y engranajes trancados... de madres histéricas y niños vomitados, de vestidos atascados y zapatos perdidos...
Y quiero visitar el parque y saludar al viejo, con un ademán de sombrero sabernos perplejos, de como todos piensan que el carrusel es un viaje... de como no se dan cuenta que todo es interno.