Cada uno de nosotros somos el tozudo intento, una y otra vez, de fabricar al hombre perfecto, todos solo reiteración súperpuesta de un frenético niño que ha perdido el control. Superpoderoso capricho desdoblado y reiterado que produce una humanidad acumulada tras la obscesa idea de crear algo puro e inigualable.
Somos recortes descuidados de una mano nerviosa, enclenques monigotes construidos por un creador cansado y derruido por su propia codicia.
Borrada ya su gracia por obra de su propia desidia, transpira su ambición y escurre sus mezquindades directamente sobre sus hijos, que somos paridos de apuro, de prepo, y arrancamos a andar insuflados de una vida agena que ni es lo que pensamos ni tampoco nos esta siendo dada en realidad.
Somos un ejercito de muñecos de trapo, zombies lanzados a correr a un campo que en realidad cabe dentro de una caja del fondo de la casa del niño dios. Sanguinario experimento de niño, que nos hace hormigas creyendo surfar infinito mundo. Rotos muñecos vidú del patio trasero del dios enojado, porque no le sale la gracia, como aquella primera vez.
Un refugio, una lata escondida con ahorros para un tiempo de vacas flacas, un recoveco de cariño tras el cuadro del día a día. Unos papeles que no existen y tenían que existir aunque no fueran de papel.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
jueves, 19 de agosto de 2010
Oda
Esta noche hay un canario que llegó a la luna... no necesita aire porque se llevó una vianda... nos mira y suspira... la imagen de la tierra desde allí, es la más hermosa que ha visto, valió la pena tanto aleteo. Todos nosotros ahora... somos estarcido del pincel de dios, la magnánima raza humana se perdió tras un tapiz de belleza. Salud canario... levanto una copa, por el canario.. y por la luna...
(oda al canario luna, Pablo Riveiro)
(oda al canario luna, Pablo Riveiro)
domingo, 8 de agosto de 2010
Un perfecto plan.
Hacer una película deliciosa, imponer la moda de unos raros lentes, encadenarse a lo que sea que te hayas encadenado y que venga la prensa y no moverse.
Componer un mantra poderoso, haber dibujado una cara de dios, volar todos los días, haber vuelto en el tiempo sin decírselo a nadie y encontrarse con un amigo que no entiende qué pasó.
Tener una gema extraña, saber la verdad, anotarse en un grupo para poder dejar, que nazca tu hijo y vos tengas que escapar de un incendio para llegar a la maternidad, entrar con la ropa tiznada, sentirse feliz.
Perdonar sin decir, confesar el amor sin tener que hablar, boludear un sábado a la tarde, saltar de un helicóptero y filmarlo todo.
Que la banda haya sonado como nunca, beber para festejar, que el bar explote, poder salir antes del trabajo y el día esté hermoso.
Que la alarma suene, que entre la guardia, la bóveda vacía y nosotros en la piscina del hotel, falsos nuestros nombres, el dinero ya cambiado... el perfecto plan.
Componer un mantra poderoso, haber dibujado una cara de dios, volar todos los días, haber vuelto en el tiempo sin decírselo a nadie y encontrarse con un amigo que no entiende qué pasó.
Tener una gema extraña, saber la verdad, anotarse en un grupo para poder dejar, que nazca tu hijo y vos tengas que escapar de un incendio para llegar a la maternidad, entrar con la ropa tiznada, sentirse feliz.
Perdonar sin decir, confesar el amor sin tener que hablar, boludear un sábado a la tarde, saltar de un helicóptero y filmarlo todo.
Que la banda haya sonado como nunca, beber para festejar, que el bar explote, poder salir antes del trabajo y el día esté hermoso.
Que la alarma suene, que entre la guardia, la bóveda vacía y nosotros en la piscina del hotel, falsos nuestros nombres, el dinero ya cambiado... el perfecto plan.
martes, 11 de mayo de 2010
Gente Palabra
Gente palabra camina por las aceras,
en las esquinas se cruzan,
palabras cruzadas, gente tejida.
Texto ciudad, oraciones familia,
vidas historias escritas vividas,
frases amores, signos preguntas.
Puntos y comas, pausas incómodas,
gente que lee la mente de otra,
gente que pone palabras en mi boca.
Libros enteros de páginas rotas,
gente que corre como si fueran gotas,
ríos de gente palabra cayendo, murmullo que solo se desboca.
en las esquinas se cruzan,
palabras cruzadas, gente tejida.
Texto ciudad, oraciones familia,
vidas historias escritas vividas,
frases amores, signos preguntas.
Puntos y comas, pausas incómodas,
gente que lee la mente de otra,
gente que pone palabras en mi boca.
Libros enteros de páginas rotas,
gente que corre como si fueran gotas,
ríos de gente palabra cayendo, murmullo que solo se desboca.
lunes, 15 de marzo de 2010
Golpe de gracia
Otra vez Chester capturó a Colibrí, esta vez, confía que será la última.
Sonrie satisfecho mientras teje un colorido gorro de lana. Jamás había tejido, sin emabrgo aprender le tomó poco tiempo en consideración del que invirtió en urdir su intrincado plan.
Por fin había atrapado al veloz Colibrí que tantas veces lo había humillado en otros capítulos, que siempre huía con zocarrona sonrisa en audaz voltereta.
Un ojo en el tejido y el otro en su archienemigo, no podía perder un solo minuto del tan añorado espectáculo, colibrí transpiraba, parecía increible que un pájaro transpirara pero más increible era un gato vestido con overol esgrimiendo unas agujas de tejer lan,a disfrutando con placer de la torturante imágen del valiente Colibrí corriendo hace horas en gigante disco de pasta en medio del espacio.
El plan había funcionado a la perfección, valió la pena cada noche de insomnio.
Abruptamente una mueca violenta de risa contenida movía los bigotes del diabólico gato Chester, en su mente fluían frases como... “que bueno que engrampé sus alas, no fué fácil, pero que bueno que se me ocurrió”.
Colibrí estaba agitado, en su rostro se traslucía el canzancio y hasta una pizca de miedo.
Llevaba 3 horas corriendo sin parar en el gigante long play y hasta su frenético corazón que cualquier martes por la mañana latía 30 veces por segundo, estaba al borde de quebrarse.
Chester disfrutaba cada detalle, finalmente este era su día de gloria. Hoy sentía que cada plan fallido, había sido una insustituible lección de entrenamiendo para este día.
Bajo el mar Chester había descuidado la facilidad de colibrí para llamar la ateción de los submarinos antinucleares que terminaron empañando sus planes; en el desierto colibrí resistía el calor de una forma increible, y el tren en el que lo había encadenado la navidad anterior resultó más lento que Colibrí y logró zafarse. Toda su carrera de villano parecía converger en las ideas que hoy apresaban al superheroe, en el espacio exterior, el disco giraría cada vez más rápido por la ausencia de rozamiento, la falta de aire, limitaría la capacidad atletica de Colibrí, nada podía fallar... hoy finalmente habría llegado el día en que El gato Chester mataría a Colibrí.
Sonrie satisfecho mientras teje un colorido gorro de lana. Jamás había tejido, sin emabrgo aprender le tomó poco tiempo en consideración del que invirtió en urdir su intrincado plan.
Por fin había atrapado al veloz Colibrí que tantas veces lo había humillado en otros capítulos, que siempre huía con zocarrona sonrisa en audaz voltereta.
Un ojo en el tejido y el otro en su archienemigo, no podía perder un solo minuto del tan añorado espectáculo, colibrí transpiraba, parecía increible que un pájaro transpirara pero más increible era un gato vestido con overol esgrimiendo unas agujas de tejer lan,a disfrutando con placer de la torturante imágen del valiente Colibrí corriendo hace horas en gigante disco de pasta en medio del espacio.
El plan había funcionado a la perfección, valió la pena cada noche de insomnio.
Abruptamente una mueca violenta de risa contenida movía los bigotes del diabólico gato Chester, en su mente fluían frases como... “que bueno que engrampé sus alas, no fué fácil, pero que bueno que se me ocurrió”.
Colibrí estaba agitado, en su rostro se traslucía el canzancio y hasta una pizca de miedo.
Llevaba 3 horas corriendo sin parar en el gigante long play y hasta su frenético corazón que cualquier martes por la mañana latía 30 veces por segundo, estaba al borde de quebrarse.
Chester disfrutaba cada detalle, finalmente este era su día de gloria. Hoy sentía que cada plan fallido, había sido una insustituible lección de entrenamiendo para este día.
Bajo el mar Chester había descuidado la facilidad de colibrí para llamar la ateción de los submarinos antinucleares que terminaron empañando sus planes; en el desierto colibrí resistía el calor de una forma increible, y el tren en el que lo había encadenado la navidad anterior resultó más lento que Colibrí y logró zafarse. Toda su carrera de villano parecía converger en las ideas que hoy apresaban al superheroe, en el espacio exterior, el disco giraría cada vez más rápido por la ausencia de rozamiento, la falta de aire, limitaría la capacidad atletica de Colibrí, nada podía fallar... hoy finalmente habría llegado el día en que El gato Chester mataría a Colibrí.
miércoles, 17 de febrero de 2010
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