Esta noche hay un canario que llegó a la luna... no necesita aire porque se llevó una vianda... nos mira y suspira... la imagen de la tierra desde allí, es la más hermosa que ha visto, valió la pena tanto aleteo. Todos nosotros ahora... somos estarcido del pincel de dios, la magnánima raza humana se perdió tras un tapiz de belleza. Salud canario... levanto una copa, por el canario.. y por la luna...
(oda al canario luna, Pablo Riveiro)
Un refugio, una lata escondida con ahorros para un tiempo de vacas flacas, un recoveco de cariño tras el cuadro del día a día. Unos papeles que no existen y tenían que existir aunque no fueran de papel.
jueves, 19 de agosto de 2010
domingo, 8 de agosto de 2010
Un perfecto plan.
Hacer una película deliciosa, imponer la moda de unos raros lentes, encadenarse a lo que sea que te hayas encadenado y que venga la prensa y no moverse.
Componer un mantra poderoso, haber dibujado una cara de dios, volar todos los días, haber vuelto en el tiempo sin decírselo a nadie y encontrarse con un amigo que no entiende qué pasó.
Tener una gema extraña, saber la verdad, anotarse en un grupo para poder dejar, que nazca tu hijo y vos tengas que escapar de un incendio para llegar a la maternidad, entrar con la ropa tiznada, sentirse feliz.
Perdonar sin decir, confesar el amor sin tener que hablar, boludear un sábado a la tarde, saltar de un helicóptero y filmarlo todo.
Que la banda haya sonado como nunca, beber para festejar, que el bar explote, poder salir antes del trabajo y el día esté hermoso.
Que la alarma suene, que entre la guardia, la bóveda vacía y nosotros en la piscina del hotel, falsos nuestros nombres, el dinero ya cambiado... el perfecto plan.
Componer un mantra poderoso, haber dibujado una cara de dios, volar todos los días, haber vuelto en el tiempo sin decírselo a nadie y encontrarse con un amigo que no entiende qué pasó.
Tener una gema extraña, saber la verdad, anotarse en un grupo para poder dejar, que nazca tu hijo y vos tengas que escapar de un incendio para llegar a la maternidad, entrar con la ropa tiznada, sentirse feliz.
Perdonar sin decir, confesar el amor sin tener que hablar, boludear un sábado a la tarde, saltar de un helicóptero y filmarlo todo.
Que la banda haya sonado como nunca, beber para festejar, que el bar explote, poder salir antes del trabajo y el día esté hermoso.
Que la alarma suene, que entre la guardia, la bóveda vacía y nosotros en la piscina del hotel, falsos nuestros nombres, el dinero ya cambiado... el perfecto plan.
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