“En ningún mundo puede ser posible que alguien oíga la noticia de que se puede volver en el tiempo y que esto sea cierto, porque si realmente alguien descubriera la forma de viajar en el tiempo, desde ese momento intentaría viajar y al lograrlo se daría cuenta que esto lo podría haber inventado antes entonces entraría a retroceder y dárselo a sí mismo en el pasado, entonces la fecha de invención siempre se borraría tras el viaje que cada vez intentará satisfacer el deseo del inventor de haberlo hallado antes. Esta situación nos lleva a la siguiente generosa certeza: sabemos por seguro que nadie ha inventado ya el viaje en el tiempo, pues seguimos aquí, aunque lamentablemente el momento contrario… cuando pudiera parecer que alguien lo ha inventado, ese verdadero momento, nunca lo vislumbraremos a tiempo ni lo vislumbraremos en absoluto”. Esto es quizás el único elemento de la lista de cosas que jamás podremos saber nunca.
Un refugio, una lata escondida con ahorros para un tiempo de vacas flacas, un recoveco de cariño tras el cuadro del día a día. Unos papeles que no existen y tenían que existir aunque no fueran de papel.
viernes, 29 de febrero de 2008
Pire espacio temporal... por dios... creo que esto es grandísimo
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