
Exageración, desborde, lecura garabateada en paneles pìntados alrededor de las cabezas conforman la puesta en escena de un mundo plano que intenta impresionar con curvas caderas pronunciadas con desesperación, seducen a las niñas de los ojos que intentan ver hacia otro lado, sin éxito.
Mucha gente está atenta a esta puesta, inmersa en la trivialidad de discusiones agenas, invierte horas en algo que no les retribuirá.
Las pantallas por fin se han enfrentado, y su pulida piel refleja a su competencia, hoy las pantallas se repiten infinitamente sin saber en cual empezó ese programa vacío, que al multiplicarse, vuelve a llenarse de nada, una nada que se edita, se repite, se cita y se contrapone con la nada que otro canal dirá acerca de lo mismo.
La primicia perdió, hoy importa la malicia, con la que se edita lo que ya se vió.
Nadie crea, nada se crea, se re crea la nada, todo el día.
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